martes, 5 de noviembre de 2024

Good news


Erase la primavera.
La fruta más jugosa.
El cielo despejado.
El punto caramelo.
La fiesta inolvidable.

AM

 Verte comer fruta es diabólicamente sexy.

Verte disfrutar de la comida, bocado a bocado, es un paisaje de disfrute.

Cada mirada tuya es un regalo, una invitación, un no se qué que me derrite.

Te comería suavemente, y a la vez de un bocado.

Tu sabiduría es inacabable como tu dulzura. Esa que aveces no te permitís decir en palabras pero que es tan inmensa como tus actos.

Te creés agrio como el pomelo más amargo pero tenés esas notas de dulzor que se encuentran justo ahí.

Jurás caras de culo a diario. Como un hábito que se desarma cuando nos miramos y entendemos todo. Y esa sonrisa tuya amanece, se descubre en esas comisuras que suben en vertical, y te la correspondo.

Tener la libertad de volar juntos entre conversaciones que nos incentivan, me puede. Y lo sabés, lo puedo ver en ese aire de teacher que amo. Me encanta, lo notás porque se me nota y todo. Se me nota cuando escucho hasta con los ojos, cuando permanezco en silencio y te miro atenta. Lográs mantenerme en vilo en cada relato, en cada palabra que esboza tu boca.

Me gusta tu sonrisa; tu barba y esos bigotes que me hacen cosquillas; y hasta cómo suenan tus bostezos de sueño... Me gusta verte salir de la ducha con el pelo húmedo, ese aire galante, esa mezcla desprolijamente prolija, elegante y fresca...

Ay, y tus besos. Esos que dibujás despacio sobre el lienzo de mis muslos. Y tus manos, esas que sostienen mis piernas como Homero al brazo de Morticia.

Cuando miramos nuestra primer película juntos osé recostarme en tu regazo. A los minutos tu mano en mí... En mi hombro izquierdo con mimos sutiles inesperados. Cuando eso sucedió miré de reojo tus dedos y sonreí. Sos lo inesperado, como esa caricia de tu enorme mano. 

Sos lo inesperadamente esperado. El aroma que siempre quiero volver a inhalar. El sabor umami de mis bajos instintos. La caricia más linda. 

Guardo en mi memoria ram cada día dónde somos los espectadores del atardecer. Las chicas en el pasto y la música que suena en el interior de la casa completan el cuadro.

Somos dos que se encontraron por casualidad y no tanto. Somos lo esperadamente esperado inesperadamente aquí y ahora. 

Si pudieras escuchar la playlist de mi cuerpo cuando estás cerquita adivinarías que las notas son la frecuencia cardíaca y la banda sonora son los latidos de alta frecuencia.

Resonando en el presente I love you. I love you en actos, en hechos, en la realidad. Y cómo sería de otra manera? Percibir no alcanza. Entonces me convierto en bocado de las recetas que te invento, en soldado de tus recomendaciones, en geisha de tus deseos... 

Lo que siento no encuentra palabra alguna para resumirlo. O sí? Presente! Sos presente en el presente. Sos presente y no quiero ni media falta.